Guía completa para crear medios de arranque en Linux

Última actualización: 01/03/2026
  • Crear un medio de arranque en Linux implica volcar una imagen ISO en un USB de forma que sea autoarrancable, no solo copiar el archivo.
  • Herramientas como Etcher, Ventoy o Gnome Disks permiten generar pendrives booteables de forma sencilla, cada una con diferentes ventajas.
  • Es posible crear tanto USB de instalación de distribuciones GNU/Linux como de Windows desde Linux, facilitando configuraciones de arranque dual.
  • Identificar correctamente el dispositivo y desmontarlo antes de grabar la ISO es clave para evitar errores y proteger otros discos del sistema.

USB de arranque en Linux

Si usas Linux a diario, tarde o temprano vas a necesitar crear medios de arranque en Linux, ya sea para instalar una nueva distribución, probar una distro en modo live o incluso preparar un pendrive de Windows desde tu sistema GNU/Linux. Aunque pueda sonar técnico, verás que con las herramientas actuales el proceso es bastante asequible.

A lo largo de esta guía vamos a repasar desde lo más básico (qué es una imagen ISO y qué necesitas) hasta varios métodos prácticos para generar USB autoarrancables en Linux. Veremos opciones gráficas súper sencillas como Etcher o Gnome Disks, y también métodos más avanzados con terminal y herramientas como dd o Ventoy, sin dejar fuera los casos menos habituales, como crear un pendrive de Windows desde Linux.

Qué es un medio de arranque y qué vas a necesitar

Un medio o disco de arranque es, básicamente, una unidad (normalmente un pendrive) desde la que el ordenador puede cargar un sistema operativo sin usar el disco duro. Es lo que se usa para instalar Ubuntu, probar una distribución en modo live o iniciar herramientas de rescate cuando el sistema principal no arranca.

La mayoría de distros modernas se distribuyen en forma de imagen ISO. Una ISO es un archivo que contiene una copia exacta de un sistema de ficheros, como si hubieras volcado un DVD entero en un solo fichero. No basta con copiar ese archivo al USB como si fuera un documento más: hay que “grabarlo” de forma que el pendrive quede preparado para arrancar.

Para crear tu disco de arranque vas a necesitar, como mínimo, una memoria USB de al menos 2 GB (en la práctica, hoy en día es recomendable 4 GB o más) y la imagen ISO de la distro o sistema que quieras usar. Ten en cuenta que todo el contenido del USB se perderá durante el proceso, así que haz copia de seguridad si tienes algo importante.

En el caso concreto de Ubuntu, puedes descargar su ISO desde la página oficial de escritorio (por ejemplo, ubuntu.com/download/desktop), pero el procedimiento es similar para casi cualquier distribución GNU/Linux. Otras herramientas, como Rufus en Windows o Ventoy, incluso pueden ayudar a descargar la ISO de forma automática durante la creación del USB.

Identificar y preparar la unidad USB en Linux

Antes de ponerte a escribir la ISO, es fundamental localizar correctamente el dispositivo USB en tu sistema Linux y asegurarte de que no está montado. Un error aquí puede significar sobreescribir otro disco por accidente, así que conviene tomárselo con calma.

Una forma habitual de identificar el pendrive es conectar la unidad y usar el comando dmesg | tail. Este comando muestra los últimos mensajes del kernel, que incluyen la detección de nuevos dispositivos USB. En la salida verás algo parecido a esto, donde se aprecia el nombre asignado a la unidad:

dmesg | tail
usb 2-1.8: New USB device strings: Mfr=0, Product=1, SerialNumber=2
usb 2-1.8: Product: USB Storage
usb 2-1.8: SerialNumber: 000000009225
usb-storage 2-1.8:1.0: USB Mass Storage device detected
scsi host6: usb-storage 2-1.8:1.0
usbcore: registered new interface driver usb-storage
usbcore: registered new interface driver uas
scsi 6:0:0:0: Direct-Access Generic STORAGE DEVICE 9228 PQ: 0 ANSI: 0
sd 6:0:0:0: Attached scsi generic sg4 type 0
sd 6:0:0:0: sdd Attached SCSI removable disk

En este ejemplo, el dispositivo que nos interesa es /dev/sdd. En tu equipo puede ser /dev/sdb, /dev/sdc, etc. Es crucial asegurarte de cuál es tu pendrive y no otro disco del sistema.

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El siguiente paso antes de grabar la imagen es comprobar que la unidad no está montada. Para ello puedes usar el comando findmnt indicando el dispositivo, por ejemplo:

findmnt /dev/sdb

Si este comando no muestra salida, significa que la unidad no está montada y puedes seguir sin problema. Si aparece algo como:

findmnt /dev/sdb
TARGET SOURCE FSTYPE OPTIONS
/mnt/iso /dev/sdb iso9660 ro,relatime

entonces la columna TARGET (en este caso /mnt/iso) te indica el punto de montaje. Para poder escribir la ISO en el dispositivo tienes que desmontarlo con:

sudo umount /mnt/iso

Una vez desmontado, el dispositivo queda listo para ser utilizado por las distintas herramientas de creación de USB de arranque, tanto gráficas como en línea de comandos.

Crear un USB autoarrancable con Etcher

Uno de los métodos más sencillos y populares para crear un USB de arranque en Linux es usar Etcher (ahora conocido como balenaEtcher). Es una aplicación gráfica multiplataforma que destaca por su interfaz clara, ideal para usuarios sin mucha experiencia.

Para empezar, descarga Etcher desde su página oficial o consulta nuestra guía para grabar ISO en USB con Etcher. Normalmente obtendrás un archivo comprimido para Linux que incluye la aplicación lista para usar. Extrae el contenido y haz doble clic en el ejecutable para lanzar el programa, sin necesidad de instalaciones complicadas.

Con Etcher abierto, el proceso se reduce a tres pasos muy bien guiados: primero eliges la imagen ISO de la distribución Linux que quieras utilizar (Ubuntu, Mint, Fedora, etc.), luego seleccionas la unidad USB en la que quieres grabar esa imagen y, por último, pulsas en el botón para empezar el flasheo. La aplicación se encarga de verificar el contenido y preparar el USB como dispositivo de arranque.

Una de las grandes ventajas de Etcher es que resulta difícil equivocarse de disco, ya que muestra con claridad el tamaño y el identificador de cada unidad. Además, su uso es prácticamente idéntico en Windows, macOS y Linux, por lo que si ya lo has usado en otro sistema te sentirás como en casa.

Ventoy: un único USB con decenas de ISOs

Si necesitas algo más potente que un simple USB live, Ventoy es una herramienta que merece muchísimo la pena. Permite crear una unidad USB multiboot en la que puedes copiar montones de ISOs diferentes y elegir cuál arrancar en cada momento, sin tener que regrabar el pendrive cada vez.

Ventoy está disponible para Linux y Windows, e incluso ofrece una versión en forma de ISO para ejecutarse directamente. Tras instalarlo en el pendrive (proceso que formatea la unidad una única vez), el uso es tan simple como arrastrar y soltar archivos ISO dentro del USB. No hay un número máximo de sistemas operativos soportados, más allá del espacio libre.

Es compatible con más de 600 distribuciones y sistemas distintos: desde la mayoría de distros GNU/Linux hasta diversas versiones de Windows y herramientas especializadas de rescate o particionado. Esto lo convierte en una solución perfecta para quien prueba distros a menudo, para técnicos, o para quien quiera llevar un “cajón de herramientas” en el bolsillo.

El único inconveniente es que la interfaz de Ventoy está en inglés, algo que puede incomodar a quien no maneje bien el idioma. Aun así, el flujo de uso es tan simple (instalar Ventoy en la unidad, copiar ISOs y listo) que, tras usarlo un par de veces, se vuelve una herramienta casi imprescindible.

Crear un USB de arranque con Gnome Disks

Si prefieres no instalar programas adicionales y usas un entorno de escritorio GNOME o similar, tienes a mano otra opción muy práctica: Gnome Disks (Discos). Esta herramienta, además de servir para gestionar particiones y discos, incluye una función para restaurar imágenes en unidades, perfecta para crear pendrives booteables.

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En muchas distros viene instalada por defecto, pero si no la tienes, puedes añadirla fácilmente desde el terminal. En Ubuntu, por ejemplo, bastaría con ejecutar:

sudo apt install gnome-disk-utility

Una vez instalada, abre la aplicación y verás una lista de dispositivos en la barra lateral. Elige tu unidad USB (asegúrate bien de que es la correcta) y, en la esquina superior derecha, haz clic en el menú de opciones. Ahí encontrarás la acción Restore Disk Image o “Restaurar imagen de disco”.

Al seleccionar esa opción, se abrirá un diálogo para escoger la ISO de Linux que quieres grabar. Escoge el archivo correspondiente y confirma el inicio de la restauración. Gnome Disks se encargará de escribir la imagen en el USB y dejarlo autoarrancable, sin que tengas que tocar comandos de bajo nivel.

Este método resulta especialmente atractivo para quienes valoran una integración limpia con el escritorio y no quieren complicarse con herramientas externas. Y lo mejor de todo es que sirve para casi cualquier imagen ISO, no solo para distribuciones Linux, siempre que la ISO sea arrancable.

Crear medios de arranque desde Windows: Rufus y USB persistentes

Puede que en tu caso tengas acceso a un PC con Windows y te resulte más cómodo preparar el USB desde ahí. Para estos escenarios, una herramienta muy recomendable es Rufus, que se ha convertido en un estándar de facto para crear pendrives de instalación tanto de Linux como de Windows.

Rufus se descarga desde su web oficial en formato ejecutable portátil, de manera que simplemente lo abres y ya puedes trabajar con él. Una de sus ventajas es que permite descargar algunas ISOs directamente desde la propia aplicación, ahorrándote el paso de ir a la página de la distribución en cuestión.

Al conectar el USB y abrir Rufus, verás que en el apartado Elección de arranque puedes dejar seleccionada la opción de Disco o imagen ISO. A continuación pulsas el botón Seleccionar y eliges la ISO que habías descargado (por ejemplo, la de Ubuntu). Rufus también puede detectar automáticamente ciertos tipos de imágenes.

Una función muy interesante de Rufus es la posibilidad de configurar una partición persistente. Con esto, el sistema live que lleves en el USB no se reinicia “desde cero” cada vez, sino que puede guardar archivos, configuraciones y cambios del sistema. Para ello basta con indicar cuánta memoria quieres dedicar a esa persistencia en el asistente de Rufus antes de crear el medio.

Cuando pulses en Empezar y aceptes el formateo del USB, se iniciará el proceso. Si la ISO utiliza un gestor de arranque distinto, Rufus puede ofrecerte descargar componentes adicionales (por ejemplo, archivos relacionados con personalizar el menú de arranque GRUB) para evitar incompatibilidades. Una vez la barra llegue al 100% y veas el estado en “Preparado”, ya tendrás tu USB listo para arrancar en cualquier equipo compatible.

Crear una memoria USB de Windows desde Linux

Un caso algo menos documentado, pero muy demandado, es el de quienes usan Linux como sistema principal y quieren preparar un USB de instalación de Windows sin recurrir a otro ordenador. Esto es especialmente útil si necesitas un arranque dual para juegos o programas muy específicos que todavía no funcionan bien en Linux.

Imagina, por ejemplo, que estás en una distribución como Bazzite o Linux Mint y necesitas instalar Windows junto a Linux para poder jugar a un título concreto (como Space Station 13) que bajo emulación o en una máquina virtual rinde fatal. Puede ser frustrante encontrar montones de guías para migrar a Linux y, en cambio, poca información clara para generar medios de instalación de Windows desde Linux.

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La buena noticia es que existen varias herramientas que permiten conseguirlo. Algunas interfaces gráficas, como Gnome Disks, también pueden grabar una ISO de Windows en un USB, siempre que la imagen esté preparada para ser arrancable. Otras soluciones con más opciones pasan por usar Ventoy y copiar dentro la ISO de Windows para arrancarla desde su menú.

En terminal, muchos usuarios recurren a dd para clonar la imagen en el dispositivo, aunque hay que tener cuidado con este enfoque porque cualquier error en el dispositivo de destino puede acabar dañando otro disco. En cualquier caso, el flujo general es el mismo: descargar la imagen oficial de Windows, identificar la unidad USB en Linux, asegurarse de que no está montada y luego escribir la ISO en la memoria.

Este tipo de configuración es ideal para quien, como en el ejemplo del juego Space Station 13, no pretende abandonar Linux pero quiere un entorno Windows nativo para un uso muy concreto que no funciona bien ni con Proton, ni con Wine, ni en máquina virtual. Con un USB de instalación podrás configurar sin problemas un sistema de arranque dual y seguir disfrutando de lo mejor de ambos mundos.

Recomendaciones prácticas al usar el USB de arranque

Una vez creado el pendrive, queda la parte de arrancar el ordenador desde el USB. La mayoría de equipos actuales permiten elegir el dispositivo de arranque pulsando una tecla concreta justo después de encender el PC (antes de que aparezca el sistema operativo actual).

Dependiendo del fabricante, esa tecla suele ser F2, F8, F10, F12 o Esc, e incluso en algunos casos una tecla específica como Supr/Del para entrar directamente en la UEFI/BIOS. Normalmente, en la primera pantalla verás un mensaje tipo “Press F12 for boot menu” o similar, así que presta atención en esos primeros segundos.

Cuando entres en el menú de arranque, simplemente selecciona tu unidad USB de la lista. Con los medios de instalación de Linux, lo habitual es que te ofrezcan la opción de “Probar” la distribución en modo live o “Instalar” directamente en el disco duro. En el caso de Windows, irás al asistente de instalación tradicional para configurar particiones y opciones de sistema.

Si estás configurando un arranque dual, recuerda dejar espacio suficiente en disco para los dos sistemas y tener muy claro qué particiones vas a modificar para no cargarte la instalación existente. En muchos casos es recomendable hacer una copia de seguridad previa o, al menos, tener localizados tus archivos importantes en otra unidad.

El uso de medios de arranque no se limita a la instalación de sistemas. También son ideales para recuperar datos, clonar discos, reparar sistemas dañados o probar nuevas distros sin tocar tu instalación actual, así que merece la pena conocer bien estas herramientas y tener siempre un pendrive listo para emergencias.

Con todo lo visto, queda claro que preparar un USB autoarrancable en Linux, ya sea con Etcher, Gnome Disks, Ventoy o incluso desde Windows con Rufus para usos más específicos, es una tarea bastante más sencilla de lo que pueda parecer. Entendiendo qué es una ISO, cómo identificar tu unidad con comandos como dmesg y findmnt, y qué herramienta encaja mejor con tus necesidades (desde probar una distro en modo live con persistencia hasta montar un arranque dual para un juego concreto que se resiste en Linux), podrás crear con seguridad y sin sustos cualquier medio de instalación o rescate que necesites en tu día a día.

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