- ChromeOS es un sistema basado en Linux centrado en la web, con soporte para apps Android, Linux y actualizaciones continuas.
- ChromeOS Flex permite reutilizar PCs y Macs sustituyendo Windows o macOS, con requisitos y modelos certificados por Google.
- Chromebooks y otros dispositivos ChromeOS destacan en educación y empresa por su bajo coste, seguridad y gestión centralizada.
- El ecosistema ChromeOS se ha consolidado como opción ligera frente a Windows y macOS, especialmente para trabajo en la nube.

ChromeOS, Chrome OS Flex y los Chromebooks se han convertido en una de las grandes apuestas de Google para quienes viven prácticamente dentro del navegador. Desde su presentación en 2009 hasta hoy, el ecosistema ha crecido, ha dado varios giros estratégicos y se ha colado en colegios, empresas y hogares de medio mundo, sobre todo de la mano de portátiles baratos y fáciles de gestionar.
Al mismo tiempo, el fin del soporte de Windows 10 en octubre de 2025 y la necesidad de reciclar equipos antiguos han dado alas a ChromeOS Flex, la versión instalable en PCs y Macs tradicionales. Todo esto hace que mucha gente se pregunte qué es exactamente ChromeOS, qué diferencia hay con ChromeOS Flex, qué pintan los Chromebooks en todo esto, qué pueden hacer y hasta dónde llegan frente a Windows o macOS.
Qué es ChromeOS: el sistema operativo de Google basado en la nube
ChromeOS es un sistema operativo creado por Google que se apoya en el núcleo Linux y que utiliza el navegador Google Chrome como interfaz principal. A nivel interno, es un derivado de Chromium OS (el proyecto de código abierto), pero añade componentes propietarios, servicios de Google y un sistema de actualización continua que mantiene los equipos siempre al día.
Aunque mucha gente dice en broma que “ChromeOS es básicamente un navegador que hace de sistema operativo”, la realidad es más matizada. Nació con la idea de ser un entorno muy ligero que delega casi todo en la web, pero con los años ha ido incorporando compatibilidad con aplicaciones Android, apps de Linux, soporte multimedia, gestor de archivos, impresión nativa y un buen puñado de herramientas pensadas para empresas y educación.
El proyecto se anunció el 7 de julio de 2009, y Google lo describió desde el principio como un sistema donde los datos y las aplicaciones del usuario vivirían en la nube. El objetivo era que el equipo arrancase muy rápido, se actualizase sin que el usuario tuviera que preocuparse y fuera más seguro que los sistemas tradicionales, reduciendo la superficie de ataque al mínimo.
Como curiosidad, la versión de código abierto se llama ChromiumOS, mientras que ChromeOS es la edición que Google certifica y distribuye junto a fabricantes como Acer, ASUS, Dell, HP, Lenovo o Samsung. ChromiumOS se puede compilar y modificar libremente; ChromeOS, en cambio, está diseñado para funcionar en hardware validado por Google y se actualiza de forma automática.
Evolución de ChromeOS: de “solo navegador” a sistema completo
En sus primeros años, ChromeOS funcionaba casi como un “cliente ligero”: la idea era que todo se hiciera con aplicaciones web y que el almacenamiento y el procesamiento pesado recayeran en servidores remotos. Google se apoyó en métricas internas, analizando el uso real de varios cientos de máquinas de sus empleados para definir qué necesitaban de verdad los usuarios.
Inicialmente, el sistema estaba muy pensado para netbooks y portátiles secundarios, no para ser el ordenador principal. Google recomendó a sus socios usar unidades de estado sólido (SSD) “por rendimiento y fiabilidad”, y Matthew Papakipos (entonces director de ingeniería de ChromeOS) llegó a afirmar que solo se admitiría almacenamiento sólido, sin discos duros mecánicos. En aquel momento, ChromeOS ocupaba una fracción del espacio que requería Windows 7.
Con el tiempo se vio que la filosofía de “todo online” se quedaba corta. Google empezó a añadir soporte offline a Google Docs, Gmail o Google Drive, de forma que pudieras seguir trabajando sin conexión. También fueron apareciendo las llamadas aplicaciones empaquetadas de Chrome y, más adelante, las Chrome Apps, que permitían experiencias más parecidas a una app nativa aunque estuvieran hechas con HTML5, CSS, JavaScript o incluso usando Native Client.
El gran salto llegó cuando ChromeOS empezó a ejecutar aplicaciones de Android a través de Google Play. Al principio se hizo con App Runtime for Chrome (ARC), una capa basada en Native Client que permitía portar ciertas apps, pero ese sistema tenía muchas limitaciones y no pasaba las pruebas de compatibilidad de Android. En 2016, Google cambió el enfoque y optó por un contenedor completo de Android (inicialmente basado en Android Marshmallow) integrado en ChromeOS, con acceso pleno a la Play Store.
A partir de 2018, ChromeOS añadió además compatibilidad con aplicaciones de escritorio Linux. Este proyecto, conocido internamente como Crostini, se apoya en una máquina virtual ligera (crosvm + KVM) que ejecuta un contenedor Debian (Termina) dentro del propio sistema. De esta manera se pueden instalar herramientas y aplicaciones Linux sin activar el modo desarrollador, manteniendo la mayor parte de la seguridad del sistema.
Mientras tanto, la interfaz también fue madurando. En 2012, Google presentó el gestor de ventanas “Aura” y el administrador Ash, añadiendo barra de tareas, ventanas superpuestas y un comportamiento mucho más cercano al de Windows o macOS. Lo que al principio era básicamente una ventana de navegador a pantalla completa evolucionó hacia un escritorio más tradicional, con multitarea más flexible, panel de aplicaciones y escritorios virtuales.

Arquitectura interna y actualizaciones de ChromeOS
ChromeOS se apoya en un núcleo Linux con arquitectura monolítica y, desde febrero de 2010, su base cambió de Ubuntu a Gentoo Linux, principalmente por la flexibilidad de su sistema de paquetes Portage. Encima de ese núcleo se sitúan una capa de firmware optimizada para arrancar rápido y verificar la integridad del sistema, los servicios de sistema (userland) y el entorno gráfico con el administrador de ventanas.
En el nivel de firmware, ChromeOS busca reducir tiempos de arranque y reforzar la seguridad. No se pierde tiempo buscando hardware obsoleto como disqueteras y se implementa el llamado “arranque verificado”: cada fase del boot comprueba que la siguiente no ha sido alterada. Si se detecta una corrupción o posible ataque, el sistema puede recuperarse automáticamente usando una imagen de sistema conocida como segura.
En la capa de sistema, el kernel Linux está parcheado para optimizar tiempos de inicio y los servicios se gestionan con Upstart, que permite lanzar procesos en paralelo, reiniciar trabajos bloqueados y aplazar tareas no críticas para acelerar el arranque. Por encima se sitúa el administrador de ventanas, que se encarga de gestionar múltiples clientes gráficos de forma similar a otros entornos X, pero integrando las particularidades de Chrome y del modelo de aplicaciones de Google.
En cuanto a las actualizaciones, ChromeOS sigue un modelo de liberación continua. Hay tres canales oficiales: Estable, Beta y Dev (desarrolladores). El canal estable recibe las versiones probadas y pulidas; el canal Beta adelanta funciones que están prácticamente listas, y el Dev sirve para experimentar con novedades, asumiendo cierta inestabilidad. Además, existe un canal oculto Canary, pensado para pruebas muy tempranas, al que solo se puede acceder vía consola y que normalmente requiere un reseteo completo (“powerwash”) para salir de él.
Todo esto se combina con un ciclo de vida de soporte definido para cada modelo: los dispositivos lanzados a partir de 2020 cuentan con al menos 8 años de actualizaciones garantizadas desde su puesta a la venta. La fecha exacta de fin de soporte aparece en “Acerca de ChromeOS > Detalles adicionales” desde la versión 78, para que el usuario sepa hasta cuándo recibirá parches de seguridad y nuevas funciones.
Seguridad en ChromeOS: sandbox, TPM y modo desarrollador
Desde el principio, Google ha vendido ChromeOS como un sistema especialmente reforzado. Will Drewry, ingeniero de seguridad de la compañía, lo definió como un sistema “hardened” con sandboxing agresivo, actualizaciones automáticas y verificación de arranque, con el objetivo de minimizar el impacto del malware y reducir al máximo el mantenimiento por parte del usuario.
Los dispositivos ChromeOS incluyen de serie un módulo de plataforma segura (TPM) y una cadena de arranque confiable que valida los componentes desde el firmware hasta el kernel. Si algo no cuadra, el sistema se restaura a un estado limpio. Además, cada pestaña y aplicación se ejecutan en procesos aislados, de manera que una vulnerabilidad en un sitio web no debería comprometer el resto del sistema.
Para quienes quieren trastear un poco más, ChromeOS incorpora un “modo desarrollador” que se activa mediante un interruptor físico (en muchos modelos, debajo o cerca del compartimento de la batería, o mediante combinaciones de teclas según el equipo). Al activarlo se deshabilitan algunas protecciones clave, pero a cambio se obtiene acceso root, posibilidad de arrancar sistemas alternativos y de usar herramientas avanzadas como Crouton para ejecutar distribuciones completas de Linux en paralelo.
En el día a día, el usuario estándar puede acceder a un shell ligero llamado “crosh” (Chrome Shell) con la combinación Ctrl + Alt + T. Desde ahí se pueden lanzar comandos básicos (por ejemplo, hacer ping), y en modo desarrollador es posible abrir un shell bash completo, usar sudo, etc. Históricamente, la contraseña por defecto para el usuario “chronos” llegó a ser “chronos”, luego “facepunch” en algunas variantes, y más adelante pasó a estar vacía con instrucciones explícitas para cambiarla en cada inicio de sesión.
Si se comparan cifras de vulnerabilidades, ChromeOS ha acumulado bastantes menos fallos críticos que sistemas como Windows 10 o macOS en periodos equivalentes, aunque es justo recordar que el volumen de usuarios y el ecosistema de aplicaciones también son menores. Aun así, el enfoque de seguridad desde diseño y la fuerte integración del hardware le dan una ventaja importante frente a otros sistemas generalistas.
Aplicaciones en ChromeOS: web, Android y Linux
Desde el punto de vista del usuario, ChromeOS ofrece hoy tres grandes tipos de aplicaciones: las aplicaciones y sitios web (incluyendo PWA), las apps Android instaladas desde la Play Store, y las aplicaciones Linux clásicas que se ejecutan en el contenedor Crostini. Esta combinación ha convertido lo que empezó como “solo navegador” en una plataforma bastante versátil.
En el terreno web, ChromeOS soporta aplicaciones web progresivas (PWA) como Google Docs, Google Drive o Microsoft 365, además de extensiones del navegador que en muchos casos actúan casi como aplicaciones nativas. Durante años, Google impulsó con fuerza las Chrome Apps (aplicaciones empaquetadas específicas de Chrome), pero en 2020 anunció su retirada gradual en favor de las PWA y las extensiones. Desde marzo de 2020 ya no se aceptan nuevas Chrome Apps públicas en la Chrome Web Store, y el soporte para estas aplicaciones se ha ido acotando en el tiempo.
A nivel multimedia, ChromeOS integra un reproductor capaz de manejar MP3, JPEG y otros formatos sin necesidad de estar conectado a Internet, además de soportar vídeo protegido por DRM. También incluye un gestor de archivos con acceso tanto al almacenamiento local como a Google Drive (y servicios de terceros que se integren mediante extensiones de sistema de archivos), lo que permite previsualizar, mover y organizar documentos, incluyendo opciones para ocultar archivos y carpetas en Chromebook sin depender siempre de la web.
En cuanto a Android, las apps se instalan desde la Play Store igual que en un móvil. El contenedor de Android convive con el sistema principal y comparte ciertas funciones, como notificaciones o el menú de compartir. Casi todos los Chromebooks lanzados desde 2018 son compatibles con esta integración, y Google mantiene listas oficiales de modelos antiguos que también la soportan.
Para Linux, el proyecto Crostini hace posible instalar herramientas de desarrollo, IDEs o aplicaciones de escritorio tradicionales que no existen como PWA ni como apps Android. El contenedor base usa Debian 10 (Buster) y se gestiona a través de una máquina virtual muy ligera (crosvm) que aprovecha KVM. Esto permite que los desarrolladores usen ChromeOS como máquina de trabajo sin renunciar a su stack habitual en Linux.
Gestión empresarial y educativa: Chrome Enterprise y administración centralizada
Más allá del usuario doméstico, ChromeOS tiene una vertiente muy potente en empresas y centros educativos. Google ofrece licencias de ChromeOS Enterprise que permiten aplicar políticas de seguridad, forzar la instalación de aplicaciones y extensiones, configurar redes Wi‑Fi y VPN corporativas, gestionar modos de invitado o kiosco, e integrar los dispositivos con servicios como Active Directory.
Con Chrome Enterprise, los administradores de TI pueden usar la consola de administración de Google para controlar remotamente una flota de Chromebooks, Chromebox o Chromebase. Se pueden definir políticas de inicio de sesión, listas blancas y negras de aplicaciones en Google Play, restricciones de impresión y un largo etcétera. Además, las funciones estándar del sistema (sin necesidad de la actualización Enterprise) ya incluyen sincronización de marcadores y extensiones, impresión local o en la nube, escritorio remoto y actualizaciones automáticas.
En educación, ChromeOS se ha convertido en uno de los sistemas más populares en aulas K-12 en Estados Unidos y en muchos otros países. La premisa es sencilla: dispositivos baratos, fáciles de desplegar, con perfiles por alumno y sin necesidad de estar constantemente parcheando o formateando. Gracias a la nube, los estudiantes pueden iniciar sesión en cualquier Chromebook del centro y tener sus documentos, su navegador y sus aplicaciones listos.
Para casos de uso de rotación rápida, Google lanzó el programa Grab and Go con Chrome Enterprise, que permite a las compañías montar bancos de Chromebooks completamente cargados que los empleados pueden tomar prestados y devolver según los necesiten. Esto encaja especialmente bien en entornos de soporte, tiendas minoristas o trabajadores en movilidad.
El ecosistema se completa con soluciones de terceros. Por ejemplo, grupos especializados en TIC para educación ofrecen paquetes llave en mano que integran hardware ChromeOS, software educativo, conectividad y formación del profesorado, simplificando la adopción en colegios de toda Europa.
ChromeOS Flex: recicla tu PC o Mac y di adiós a Windows 10
Con la fecha marcada del 14 de octubre de 2025 como fin del soporte de Windows 10, muchos equipos que siguen funcionando bien se quedarán sin actualizaciones de seguridad. Aquí es donde entra ChromeOS Flex, la variante de ChromeOS que Google permite instalar en ordenadores Windows, Mac o incluso algunas máquinas Linux, sustituyendo su sistema operativo original.
ChromeOS Flex está orientado sobre todo a administradores que gestionan parques de PCs en empresas y centros educativos, pero también lo puede usar cualquier usuario avanzado que quiera alargar la vida de su portátil o sobremesa. Aunque comparte muchas funciones con ChromeOS “nativo”, hay diferencias importantes: Flex no incluye todas las integraciones de firmware ni algunas características de seguridad ligadas al hardware certificado.
Google mantiene una lista de modelos certificados para ChromeOS Flex en los que garantiza el rendimiento, la funcionalidad y la estabilidad. Es posible instalarlo en otros equipos no certificados, pero ahí ya se entra en terreno “bajo tu responsabilidad”: puede funcionar bien… o puede dar problemas de drivers, suspensión, gráficos, etc.
En cuanto a requisitos mínimos, ChromeOS Flex necesita un procesador Intel o AMD x86-64, al menos 4 GB de RAM, 16 GB de almacenamiento interno, capacidad de arrancar desde USB y acceso completo a la BIOS/UEFI (para poder modificar opciones de arranque si hace falta). No se recomienda usar equipos con CPUs o GPUs demasiado antiguas: en general, procesadores Intel/AMD anteriores a 2013 o gráficas Nvidia previas a 2015 son candidatos a dar guerra.
Existen dos métodos principales de despliegue: instalación manual con USB o despliegue remoto usando una herramienta de gestión de Windows. En ambos casos, lo habitual es probar primero el sistema arrancando desde la unidad USB sin instalar, y cuando se comprueba que todo funciona correctamente, proceder a reemplazar el sistema operativo original por ChromeOS Flex.
Cómo instalar ChromeOS Flex paso a paso (visión general)
Si se opta por la instalación con USB, el proceso típico que recomienda Google sigue tres grandes fases. Primero, crear una unidad USB de arranque con la imagen de ChromeOS Flex. Esto se puede hacer desde un dispositivo ChromeOS, Windows o Mac usando la Herramienta de recuperación de Chromebook, o desde otros entornos usando herramientas alternativas, siempre que se grabe correctamente la imagen.
La segunda fase consiste en arrancar el equipo de destino desde el USB. Para ello suele ser necesario entrar en la BIOS o UEFI, cambiar el orden de arranque o usar el menú de “boot” rápido del fabricante. Una vez iniciado el entorno de Flex, se puede optar por probar el sistema sin instalar (modo “live”) o lanzarse directamente a la instalación definitiva.
Por último, cuando todo está listo, se instala ChromeOS Flex en el disco interno, sustituyendo al sistema anterior. A partir de ahí, el equipo arranca como si fuera un Chromebook más y se puede registrar en la consola de administración de Google, aplicar políticas, configurarlo para redes Wi‑Fi corporativas y gestionar su ciclo de vida como cualquier otro dispositivo ChromeOS.
En despliegues a gran escala, muchas organizaciones prefieren automatizar el proceso mediante paquetes de instalación. En ese escenario se crea un paquete de ChromeOS Flex, se despliega con la herramienta de gestión de Windows preferida (SCCM, Intune, etc.) y los dispositivos se preparan para auto-registrarse, conectarse a redes predefinidas y quedar listos con la configuración corporativa desde el primer arranque.
Dispositivos ChromeOS: Chromebooks, Chromebox, Chromebase y más
Los ordenadores que vienen con ChromeOS de fábrica se conocen principalmente como Chromebooks cuando son portátiles. El primero fue el prototipo CR-48, que Google distribuyó a testers a finales de 2010, y a partir de mayo de 2011 empezaron a llegar los modelos comerciales de marcas como Samsung y Acer. En 2013 Google lanzó su propio Chromebook Pixel, con pantalla de alta resolución y hardware tope de gama para mostrar todo el potencial del sistema.
A partir de ahí el catálogo ha crecido en varias direcciones. Los Chromebox son equipos de sobremesa en formato mini‑PC, pensados para oficinas, puntos de venta o salas de reuniones. Más tarde llegaron los Chromebase, todo en uno que integran pantalla, cámara, micrófono y altavoces en un único dispositivo. También apareció el Chromebit, un pequeño dongle HDMI que convertía cualquier monitor con ese puerto en un ordenador ChromeOS, aunque su ciclo de vida terminó en 2020.
En el mundo de las tablets, Acer presentó en 2018 el primer Chromebook Tab 10, una tableta con ChromeOS pensada para competir con el iPad educativo, incluyendo lápiz Wacom sin batería. Y en el segmento premium, Google intentó asaltar la gama alta con dispositivos como el Pixelbook de 2017 (procesadores Intel Core i5/i7, hasta 16 GB de RAM y SSD de hasta 512 GB) o el convertible Pixel Slate, aunque las ventas no estuvieron a la altura de las expectativas y la compañía rebajó su apuesta por fabricarse su propio hardware.
Con el paso del tiempo han surgido distintas familias dentro del universo Chromebook: los modelos estándar (simplemente “Chromebook”), los Chromebook Plus con hardware más potente y mejores pantallas, y los Chromebook Duet, que mezclan formato tablet con teclado desmontable. Cada uno de estos segmentos cuenta con propuestas tanto de Google (en su momento) como de fabricantes tradicionales de PC.
Un ejemplo reciente es la Lenovo Chromebook Duet EDU G2, un equipo 2‑en‑1 que combina carcasa resistente, teclado desmontable y doble puerto USB‑C. Gracias a su formato multimodo, pasa con facilidad de portátil a tablet, y suma funciones de IA en la cámara FHD para mejorar la nitidez y el enfoque en videollamadas. Con pantalla LCD 10,95″ 2K compatible con stylus, hasta 8 GB de RAM y hasta 128 GB de almacenamiento eMMC, está claramente enfocada a entornos educativos y de trabajo flexible.
Funciones prácticas del día a día: impresión, escritorio remoto y capturas
En el uso cotidiano, ChromeOS incluye varias funciones que facilitan la vida sin complicar la configuración. Durante años, la impresión giró alrededor de Google Cloud Print, un servicio en la nube que permitía imprimir desde cualquier dispositivo a impresoras registradas mediante un proxy instalado en Chrome. Sin embargo, Google cerró Cloud Print a finales de 2020.
En paralelo, la compañía introdujo compatibilidad nativa con CUPS (el sistema estándar de impresión en Linux y macOS), primero como función experimental y luego como parte estable del sistema. Gracias a ello, hoy se pueden usar la mayoría de impresoras USB o de red sin depender de servicios externos, siempre que sean compatibles con CUPS.
Para acceso remoto, ChromeOS integra Escritorio remoto de Chrome (antes conocido informalmente como “Chromoting”), que permite conectarse a otros equipos o exponer el propio escritorio para asistencia remota. De cara al usuario, la experiencia se parece bastante a usar RDP o VNC, pero gestionado a través de la cuenta de Google y del navegador.
En cuanto a pequeñas tareas del día a día, como hacer una captura de pantalla, los Chromebook tienen atajos de teclado específicos. Para hacer una captura de toda la pantalla, el atajo clásico es pulsar Ctrl + tecla de “Mostrar ventanas” (la que suele estar donde en otros teclados estaría F5). Hay combinaciones adicionales para capturas parciales o de una ventana concreta, tal y como se detalla en la ayuda oficial de ChromeOS.
Por último, ChromeOS admite configuraciones de varios monitores mediante puertos HDMI, USB 3.0 con adaptadores de vídeo o USB‑C (cada vez más habitual y preferible por su versatilidad). Esto permite montar estaciones de trabajo más cómodas, incluso con portátiles económicos, siempre que el hardware soporte las salidas necesarias.
Mercado, uso real y relación con Android
En sus inicios, muchos analistas vieron ChromeOS como un competidor directo de Windows y, de rebote, de la suite ofimática de Microsoft. Otros señalaban que ya existían alternativas basadas en Linux que permitían usar navegadores y apps web sin renunciar a aplicaciones locales. Con el tiempo, el sistema se ha ido labrando un espacio bastante específico: educación, empresas que viven en la nube y usuarios que anteponen simplicidad y precio a la compatibilidad absoluta.
En el mercado educativo estadounidense K‑12, los Chromebooks llegaron a ser la opción dominante, desbancando a muchas soluciones Windows y a buena parte de los iPad, especialmente por coste y facilidad de gestión. En 2020, los dispositivos ChromeOS vendieron más que los Mac de Apple a nivel global, y la cuota de mercado del sistema creció con fuerza, especialmente impulsada por el boom del teletrabajo y la enseñanza a distancia durante la pandemia.
Ese crecimiento tan acelerado no se mantuvo indefinidamente. Con la vuelta progresiva a la normalidad, el mercado de Chromebooks se estabilizó en una cuota minoritaria pero sólida, sobre todo concentrada en gamas bajas y medias de precio. Hoy los Chromebooks ya no tratan de “asaltar” la gama más alta de portátiles, sino de consolidarse como la opción eficiente para navegar, trabajar en la nube y cubrir necesidades básicas o intermedias.
En paralelo, la relación entre Android y ChromeOS ha sido objeto de debate desde el principio. Con dos sistemas de Google compitiendo parcialmente, hubo quien acusó a la compañía de no tener claro su rumbo. Steve Ballmer, por ejemplo, se mofó de esa dualidad cuando era CEO de Microsoft. En Google I/O 2011, muchos observadores notaron cierta tensión entre los equipos de Android y Chrome, que intentaban explicar por qué no eran competidores directos.
Con los años, Google ha ido acercando ambos mundos en lugar de fusionarlos. La ejecución de apps Android en ChromeOS, la adopción del lenguaje de diseño Material Design en todas las plataformas y la integración de servicios comunes (Google Play, Google Drive, etc.) han hecho que los dos sistemas sean complementarios más que excluyentes. Se llegó a rumorear que ChromeOS se “fundiría” dentro de Android en 2017, pero Google desmintió oficialmente esa intención.
Hoy por hoy, el panorama es claro: Android sigue siendo el rey en móviles, mientras que ChromeOS ocupa su nicho en portátiles y sobremesa ligeros. La compatibilidad cruzada de aplicaciones y servicios hace que, para el usuario final, el ecosistema de Google resulte bastante coherente, independientemente del dispositivo desde el que se conecte.
En conjunto, ChromeOS y ChromeOS Flex ofrecen una alternativa peculiar pero muy bien pensada para quienes priorizan simplicidad, seguridad y uso intensivo de la nube, con Chromebooks, Chromebox y otros formatos que cubren desde el aula hasta la sala de reuniones, y con la opción de aprovechar PCs y Macs veteranos justo cuando Windows 10 se queda sin soporte y toca plantearse de verdad si merece la pena cambiar de máquina o de sistema.


